jueves, 9 de febrero de 2012

¿Qué pasó con el liberalismo en el Perú?


Entrando a la segunda década del siglo XXI hay una gran inquietud en amplios sectores sociales, especialmente entre los jóvenes que no hallan un espacio para las ideas que persiguen, tales como la libertad y el desarrollo. Se oyen voces de indignación y hasta de condena debido al abandono de estas posiciones por parte de los intelectuales de nuestro país. Este blog trata de compensar la pérdida de tales espacios. Es una tribuna abierta para difundir los ideales del liberalismo en el Perú.

Nuestro país ha vivido una evolución social desordenada y desigual en el último medio siglo. A partir de los años 60, luego de la revolución cubana, se vivió el auge del comunismo en toda Latinoamérica, con expresiones de todo tipo, incluyendo guerrillas y terrorismo. El Perú no fue ajeno a esa realidad. Fuimos víctimas del accionar de grupos guerrilleros en los años 60, que cobraron la vida de numerosos jóvenes valiosos que inmolaron sus vidas detrás de los absurdos ideales que les inspiraba el marxismo. Tal vez la vida más valiosa perdida en esos alocados días haya sido la de Javier Heraud, notable poeta, de los pocos.

Pero a la par de las incursiones guerrilleras en el campo, la izquierda se infiltraba en la vida intelectual a través de las aulas universitarias. La falta de una tradición democrática en el país, constantemente interrumpida por golpes de Estado a lo largo del siglo XX, impidió el desarrollo de partidos políticos democráticos y, con ello, la formación de cuadros políticos que pudieran tomar la posta en cada generación. Como consecuencia, las aulas universitarias fueron los únicos ambientes de adoctrinamiento político, y este adoctrinamiento fue eminentemente de izquierda marxista, que además estaba en pleno auge mundial.

A lo largo de los 60 y 70 la juventud peruana sería inevitablemente adoctrinada con el catecismo marxista, debido a que se había convertido en materia obligada en todas las carreras, con especial énfasis en las de letras y ciencias sociales. Esto condujo luego a la aparición caótica de docenas de partidos de izquierda disputándose la verdad y la pureza ideológica, y todas ellas surgieron desde las universidades. Podríamos llamar a los años 70 el período cámbrico de la izquierda peruana, y a la universidad, el lecho donde tuvo lugar tremenda multiplicación de especies marxistas.

El accionar de la izquierda en el Perú se consolidó plenamente cuando el general Juan Velasco Alvarado tomó el poder en 1968 bajo un discurso anti imperialista, imponiendo un gobierno de corte socialista, con su acostumbrada secuela de abusos en contra de las libertades más elementales como el de propiedad, expresión y prensa. En su intento por transformar drástica y rápidamente a la sociedad peruana produjo un deterioro general del aparato productivo, desde el agro hasta la industria, incrementó el tamaño del Estado con más de cien empresas públicas deficitarias, y por último, llegó incluso a la manipulación ideológica de la sociedad a través de organizaciones populares. Además instituyó cambios severos en la educación, garantizando la enseñanza de las ideas de izquierda en las escuelas. Con todo eso la izquierda peruana casi monopolizó las ideas políticas en los medios, las escuelas y la universidad.

Al finalizar los años 70, y luego de dos décadas de prédica marxista ocurrió lo que tenía que ocurrir: cobró vida Sendero Luminoso, la expresión más nefasta, diabólica y sanguinaria de la izquierda peruana. Aunque el accionar criminal de Sendero Luminoso durante los 80 acaparó la atención, los otros cuadros de izquierda nunca dejaron de lado su actividad y actuaron en el mismo sentido de la lucha de clases pero bajo sus propias estrategias. Algunos grupos de izquierda radical (nunca hubo otros) capturaron el magisterio y los sindicatos. Desde el SUTEP y la CGTP dirigían sus acciones de sabotaje contra el sistema mediante la agitación social, siempre tras un discurso reivindicativo que incluía infaltablemente exigencias de política general. Por su parte, la camarilla de intelectuales de izquierda anquilosados en las universidades prosiguieron silenciosamente su labor de adoctrinamiento, tanto mediante la cátedra como por las publicaciones. Así fue como la sociedad peruana respiró marxismo durante tres décadas.

Las ideas liberales apenas se asomaron tímidamente al final de los 70, cuando el general Morales Bermúdez permitió algo de libertad de prensa. Pocos años después, durante los 80 vivimos la hecatombe de Sendero Luminoso por un lado, y la agitación callejera de la otra izquierda por el otro. El accionar político radical de la izquierda impidió el debate y el surgimiento de ideas frescas. La urgencia por sobrevivir en medio de la crisis profunda del país impidió consolidar los proyectos liberales a fines de los 80, cuando Mario Vargas Llosa intentó el poder. Mucha gente vivió amenazada y prefirió salir del país dejando el campo abierto a los agitadores y predicadores de la izquierda, así como a políticos criollos improvisados y saltimbanquis.

Sin duda todo ese escenario ha cobrado algunas consecuencias para el presente. Hay al menos tres generaciones de peruanos que no conocen más que prédica marxista. En el presente siglo, tras el fracaso del socialismo mundial en los 90, la izquierda marxista se ha camuflado de diversas formas cambiando ligeramente el énfasis de su discurso. Los viejos partidos de izquierda se han transformado en ONGs ambientalistas y de DDHH. Pero las universidades no han dejado de ser centros de adoctrinamiento de la izquierda. Aunque ya no existan los cursos de marxismo de antes, aun quedan en la cátedra numerosos intelectuales que fueron parte de la generación de jóvenes lobotomizados por el marxismo. Sus publicaciones muchas veces son las únicas que se exhiben en las vitrinas y son referentes obligados en los cursos. Además tenemos una gran plaga de izquierdistas ocupando cargos públicos importantes, incluyendo muchos jueces. 

Vivimos pues una realidad desequilibrada en el Perú, con un crecimiento desproporcionado de la izquierda en todos sus matices. A partir del presente siglo el espacio liberal del Perú ha tenido algún impulso tímido, pero todavía se tiene la sensación de que el carbón del liberalismo no enciende. Creamos este espacio virtual para ayudar a encender la fogata del liberalismo peruano a fin de que pueda proporcionar luz a las generaciones venideras. 


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